Terapeutas

Ana Belén Tapia Gómez - Kinesiologo Madrid

Ana Belén Tapia Gómez

MA (DEA) en Filosofía, UCM., PH.D. (C) Ciencias Biomédicas, Facultad de Medicina, UCM.

Yo empecé como paciente de Isabel Leva a principios de 1999, y en septiembre del mismo año comencé el primer curso de Kinesiología que impartiría Isabel. El paso tan rápido de paciente a estudiante, fue la consecuencia lógica de los grandes cambios que yo había experimentado a través de la terapia. A mí la Kinesiología me cambió la vida.

El “curso completo” duró tres años. Del grupo original, cada alumno, como corresponde, tomó su camino; el mío fue seguir con Isabel hasta su muerte en mayo de 2009.

En esos 10 años que comprendió mi formación con ella, he asistido a clases en grupo, privadas, a innumerables sesiones de terapia, tan importantes y esenciales como las propias clases. De todos esos momentos no puedo nombrar ni uno solo en el que no haya aprendido, o que haya sido inútil. También en ese tiempo ha habido otras ciudades, otros países en los que he vivido, he adquirido nuevos conocimientos y más técnicas que uso desde la Kinesiología, he tenido la suerte de tener otros magníficos profesores, pero no ha habido otra Maestra.

Antes de terminar el primer curso, le pedí a Isabel que fuera mi Maestra, que me admitiera como discípula; sí, en el sentido más tradicional, espiritual, esotérico del término. Su rectitud primaba, así que después de consultarlo, me admitió. Sería imposible resumir lo que aprendí.

Con más Detalle

Me licencié en Filosofía Pura en 1999, decidí seguir estudiando y empezar con el doctorado. Tenía que elegir hacia dónde quería ir. Durante los últimos años de universidad se perfilaron cuatro líneas claras de interés, la primera tenía que ver con mi formación previa, recogía los paralelismos entre física y filosofía que son, desde mi perspectiva, dos lenguajes complementarios; la segunda línea era el resumen de una serie de asignaturas que trataban sobre la formación y generación de estructuras y patrones de conocimiento, de praxis científicas, sociopolíticas, culturales psicológicas y, por qué no, emocionales; en tercer lugar estaba el psicoanálisis de diferentes escuelas, jungiana, lacaniana y freudiana; por último, me interesaba lo que quizá fue la aparente y futura ruina del estatus científico de la Filosofía, la Metafísica, definida en los diccionarios de Filosofía como la rama que se encarga de estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad, el Ser. Ese interés por la Metafísica me había llevado a indagar en otras tradiciones de pensamiento, en especial tradiciones orientales, cuya Metafísica solía confundirse o etiquetarse como religión, en el sentido más peyorativo del término. La única forma de conjugar mis intereses fue un máster multidisciplinar de tres facultades la de Medicina, Psicología y, por supuesto, Filosofía.

Todavía no sabía cuánto se aproximaba esto lo que sería mi futuro, mi formación de Kinesiología empezaría sólo unos meses más tarde, y fue entonces cuando todo cobró sentido. Ahí empecé un camino que todavía continua y que se ha perfilado como camino de vida.

Aquí y Ahora

Por fortuna la vida me ha conducido hasta hoy, un sitio privilegiado desde el que puedo ocuparme de todas las líneas de fuerza que conforman mi universo actual: la consulta, la investigación y la filosofía.
A día de hoy sigo vinculada a la Filosofía, es mi punto de partida, mi pista de aterrizaje y despegue, el horizonte y marco que da profundidad a la investigación, el lugar al que ir a cuestionar, a analizar y a dar forma a lo que se revela en la consulta. Investigar tiene su lado práctico en la consulta y mediante las nuevas formaciones a las que asisto, pero esto no es suficiente, es necesario un contexto filosófico y científico desde el que cuestionar, validar y formular. Hace dos años comencé una tesis doctoral sobre medicina alternativa en la Facultad de Medicina de la UCM en la que ahora mismo estoy trabajando, para mi es un todo un privilegio y la materialización de mi profundo compromiso con mi trabajo.

En la consulta la Kinesiología para mi es el punto básico, el lugar desde el que tomar perspectiva y reorganizar tanto mis saberes como la sesión en consulta; muchos kinesiólogos que la utilizan, la consideran una herramienta para su técnica, para mí el concepto es completamente el contrario todo lo demás es una herramienta y la Kinesiología la estructura que da sentido. Como la Kinesiología es una estructura orgánica, viva, muchas veces te lleva a pisar campos desconocidos… Cuando eso ocurre es tan apasionante que no hay más remedio que poner se a explorar, unas veces estudiando distintas terapias y técnicas, otras investigando por mi cuenta, cuando lo que buscamos es completamente nuevo y no hay nada fuera. Siempre intento ir más allá en la comprensión y el conocimiento para que las personas que vienen puedan disfrutar y beneficiarse ello.

Isabel Leva - Kinesiologa Madrid

Isabel Leva

In Memoriam · 1947-2009
Si hay algo que define a mi maestra es su profunda espiritualidad unida a una incisiva practicidad. Tenía como norma inquebrantable la honestidad máxima del no engañarse ni permitir despistarse, sino hundir bien los pies en la raíz del problema para poder comprehender y transformar la conciencia.

No hacía concesiones.

Esta rectitud en la consecución del camino de la Verdad, hacían de ella una persona determinada, vehemente, apasionada, lúcida y a veces brusca; pero, sobre todo, terriblemente compasiva, sensible, entregada a la ayuda y generosa.

A finales de los años 80, Isabel Leva comienza su camino como kinesióloga; cambia su carrera y trabajo por un mundo que ella define como apasionante, la Kinesiología. Su formación como kinesióloga tiene dos figuras principales: el Dr. Sheldon Deal y Raphael Van Assche. El Dr. Deal, uno de los primeros quiroprácticos y kinesiólogos que colabora con el Dr. Goodheart, es una influencia enorme, de él aprende los conceptos de la Kinesiología Aplicada. Se forma con él en los seminarios que tienen lugar en Madrid desde finales de los años 80 hasta mediados de los 90, fechas en las que el Dr. Sheldon Deal deja de venir a España de forma regular. Por él, Isabel Leva siente un profundo respeto y admiración, ambos profesor y alumna se admiran, y Sheldon, se refiere a Isabel como “la psíquica”.

A su vez en 1990, empieza su formación con Raphael Van Assche, al que debemos el AR y es el fundador de la Kinesiología Holística. A él lo conceptúa como un investigador incansable, una fuente de información constante, a sus seminarios seguirá asistiendo hasta el final.

Desde finales de los años 60, Isabel se había interesado y formado en campos muy nuevos en occidente y casi inexistentes en nuestro país. Llega a la Kinesiología con un bagaje previo de saberes: formada en acupuntura con José María, quien la introdujo en el campo de la Kinesiología, cursos de medicina china con Hailiang Saebe , estudios de radiestesia, geopatología, y astrología, en la se formó con Howard Sasportas. A lo que hay que añadir el gran interés que tenía por la física, en especial la física cuántica, perspectiva que incluía en su trabajo y disciplina de la que era autodidacta.

Su profundo conocimiento de las tradiciones religiosas occidentales y orientales, en especial su conocimiento del taoísmo, que aprendió de diferentes maestros: Mantak Chia, Ronald Diane, Juan Li y Cho Ming, daban una profundidad y una ética a su trabajo e investigaciones fuera de lo habitual.

La Kinesiología de Isabel Leva implica una perspectiva global tanto del conocimiento como de la acción, entendimiento de la profundidad de la Kinesiología como sistema. Otra importante aportación al campo de la Kinesiología ha sido su trabajo en el campo de lo emocional, ella era la única Kinesióloga que hacía un trabajo de emocional profundo, principalmente mediante regresiones.